El pasado viernes, los trabajadores de todos los grupos profesionales iniciaron protestas en los aledaños del Hospital Universitario de Canarias (HUC). De esta forma, los sanitarios mostraron su disconformidad y rechazo a los férreos recortes en la contratación de personal que está aplicando el gobierno y su Consejería de Sanidad con los correspondientes efectos perniciosos sobre sí mismo, pacientes y usuarios
Así, al déficit crónico de plantilla de todos los grupos profesionales que sufre el área norte de salud de la isla de Tenerife y la población afectada, con los trabajadores desbordados por la sobrecarga laboral y asistencial, se suma ahora la no sustitución del personal laboral, la falta de cobertura de las bajas y la negativa a la contratación de los planes de vacaciones, que han sido suspendidos a 31 de mayo, para luego, asignar contratos de sustitución “troceados” por quincenas o meses. Esto viene a desmentir los repetidamente falsos y maquillados discursos de la administración respecto a la situación sanitaria.
Esto abunda en las ya insufribles cargas de trabajo por falta de cobertura de las plantillas mínimas, en la pérdida de la estabilidad laboral, en el incremento de la precariedad, en la escasa contratación y, desde el punto de vista asistencial, los pacientes son desatendidos por el cierre de las agendas de consultas, causando incremento de las listas de espera y mayor saturación de las Urgencias.
Pese a que la dirección del centro niega la mayor, el conflicto es real y, en caso de no revertirse la actual situación, en los próximos días se intensificaran las medidas de presión que podrían extenderse al resto de gerencias del País canario.