El calentamiento global, pero, sobre todo, la falta de previsión básica del gobierno de Canarias (CC-PP), ha desencadenado la protesta de los trabajadores-as del Servicio Canario de Salud, un problema que incide tanto en los usuarios como el personal, pero especialmente grave en los pacientes hospitalizados, por lo general, con un alto grado de vulnerabilidad.
Por ahora han sido los pacientes y trabajadores del Hospital Insular de Gran Canaria y del Hospital Universitario de Canarias los que han dicho a la Administración ¡basta!, pero también es el personal del Centro de Salud de El Fraile en el Sur de Tenerife, quien se plantó recientemente frente de las instalaciones con carteles ante las altas temperaturas de hasta más de 30 grados que sufren sus más de 60 trabajadores.
Pero esta es sólo la punta del iceberg, también la denominada “sala de espera” de urgencias del Hospital La Candelaria, después de 5 años, continúa siendo unos maltrechos contenedores a la espera de que la Consejería de Sanidad se decida a cumplir la repetida y anunciada fecha de apertura de las nuevas Urgencias, pospuesta al menos en tres ocasiones sin explicación alguna
Además de las medidas imprescindibles para aliviar con prontitud el sufrimiento actual de usuarios, pacientes y trabajadores, el gobierno está tardando en elaborar y ejecutar un plan integral para adaptar y mejorar las actuales instalaciones sanitarias, y repensar las próximas a construir, a esta realidad del calentamiento global y el cambio climático.