Los accidentes laborales en el sector sanitario y de servicios sociales han aumentado durante el presente año un 57,1%., datos reconocidos el Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Se confirma así que trabajar en un hospital, en un centro de salud o en una residencia de mayores o de ayuda a domicilio puede suponer considerables riesgos para la salud. Estos sectores son los que alcanzan mayor siniestralidad en el Estado, datos cercanos a los que se dan en los sectores de la construcción o en la industria de manufacturas
A los graves efectos que tuvo la pandemia específicamente en el sector sanitario en una amplia variedad de dolencias, incluidos infartos, no hay que olvidar los riesgos psicosociales que padecen los trabajadores que son víctimas de la precariedad, el estrés, la falta de medios y de personal. Son estos unos riesgos que no se reconocen como tal y, por tanto, no se actúa sobre ellos para atajar los accidentes que producen. El mundo sindical reitera que la precariedad también mata.
El estudio del Laboratorio de Psicología del Trabajo de la Universidad Complutense sobre el impacto emocional frente al trabajo durante la pandemia, realizado con profesionales sanitarios, acusa numerosos casos de trastorno de ansiedad y de depresión.
Aunque ese nivel de más del 57%, es el número de accidentes laborales de carácter oficial, la cifra se puede incrementar hasta en un 15% más. Son aquellos casos, que con frecuencia como es el caso de Canarias, no son reconocidos por la Mutuas de trabajo y son falseados como enfermedad común, tal como ocurre con frecuencia con la entidad Mutua de Accidentes de Canarias, quien ha sido reiteradamente denunciada por la Fed. de Salud de INTERSINDICAL CANARIA, habiendo sido la reacción de la Consejería de sanidad descaradamente cómplice con la referida Mutua.