Intersindical Canaria reprocha la desidia de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias ante la dramática situación en la que mantiene al Complejo Hospitalario Universitario Materno Infantil (CHUIMI), de Gran Canaria.
Así, el consejero, Blas Trujillo y el director del Servicio Canario de la Salud, Conrado Domínguez, junto a la gerencia promueven el colapso asistencial del complejo hospitalario que repercute en sus pacientes así como en los profesionales, quienes llevan desde hace tiempo señalando la gravedad de las incidencias asistenciales..
Es evidente que este complejo hospitalario se encuentra en manifiesta decadencia a raíz de años y años de una gestión ineficaz y decisiones erróneas perpetuadas por los máximos responsables políticos de las Islas y es que, Conrado Domínguez, como directos del SCS no es nuevo en estas labores, pues ya ha ejercido tales funciones con las siglas de otro partido político. Los cargos de la Consejería cuentan con el parapeto de los cargos directivos colocados a dedo y que deben soportar las embestidas derivadas del maltrato y hartazgo de los trabajadores y los trabajadoras del CHUIMI, que han sido valientes denunciando el caos de este hospital.
La directora gerente del hospital grancanario, Alejandra Torres, debe ya responder a las peticiones de los profesionales sanitarios, abandonando las excusas de su pésima gestión, cuyas decisiones compara con otras similares a las llevadas a cabo en el Hospital Universitario Dr. Negrín.
Intersindical Canaria advierte de que es el momento también para desactivar la coraza protectora del Hospital Dr. Negrín, donde el silencio y el miedo reinan entre su plantilla por miedo a perder el puesto de trabajo o no se renueven los contratos por discrepancias con la gestión”.
La política sanitaria del gobierno ha venido a dar la estocada final al Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil ante la ausencia de correctas y verdaderas directrices y decisiones.
A día de hoy, ningún representante político se ha preocupado por la situación del CHUIMI, ni el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres; ni el vicepresidente, Román Rodríguez, perfecto conocedor, por su profesión médica, de la sanidad pública en las Islas,.
Una lista de irresponsabilidades con la gestión pública en las que se incluye también a Noemí Santana que, hipócritamente vino a hacerse garante de los servicios públicos como la sanidad, amagando incluso con la ruptura del pacto de Las Flores cuando llegó Conrado Domínguez, y resulta que, finalmente, participa, incluso, en la colocación de cargos como el actual Director de la ESSSCAN”.
Sobre la sanidad pública canaria recaen grandes problemas, y durante dos años, los responsables políticos solo se han preocupado de priorizar la bonanza de la economía empresarial sin ser capaces de ampliar, mejorar y dotar las infraestructuras sanitarias para dar respuesta a la pandemia, sin dejar de atender las listas de espera y contribuyendo en enfermar más a la población.
