A fecha de 2024-2026, la población mundial se distribuye con aproximadamente un 49.7% de mujeres (más de 3,900 millones) y un 50.3% de hombres. Aunque la proporción es casi paritaria, persisten brechas de igualdad de género significativas.
A fecha de marzo de 2026, la población de Canarias se sitúa en torno a los 2,27 millones de personas. En el archipiélago persiste una mayoría femenina, con una diferencia de aproximadamente 26.800 mujeres más que hombres.
- Mujeres: Representan el 50,62% de la población total, sumando aproximadamente
1.146.474 personas.
- Hombres: Representan el 49,37%, con un total aproximado de 1.117.970 personas.
- Esperanza de vida: Existe una brecha significativa a favor de las mujeres, quienes alcanzan una media de 84,3 años, frente a una cifra inferior en los hombres.
- Tendencia demográfica: Aunque nacen más hombres que mujeres (unos 382 más anualmente), la mayor longevidad femenina equilibra la balanza hacia las mujeres en los grupos de mayor edad.
- Distribución por islas: Más del 80% de la población (tanto hombres como mujeres) se concentra en Tenerife y Gran Canaria, siendo Tenerife la isla que más habitantes ha ganado en el último ciclo anual.
En Canarias, el mercado laboral muestra una tendencia hacia la reducción de la brecha de género, aunque persiste una ligera mayoría masculina en la ocupación y diferencias salariales. Según los datos del cierre de 2025 y principios de 2026:
- Población Ocupada: Canarias alcanzó un récord histórico con 1.043.600 personas trabajando.
- Mujeres: El empleo femenino ha ganado fuerza, superando las 472.000 ocupadas en registros recientes.
- Hombres: Siguen representando la mayor parte de la fuerza laboral, aunque el crecimiento del empleo femenino (que supuso el 56% de los nuevos puestos creados en España desde 2019) está acortando la distancia.
- Tasa de Desempleo: La tasa general se situó en el 12,63% al finalizar 2025.
- Brecha Salarial: Existe una diferencia en las retribuciones medias anuales:
- Hombres: ~24.604 € – 26.390 €
- Mujeres: ~21.298 € – 23.439 €
Esto supone que, en promedio, una mujer en las islas percibe unos 1.165 € menos al año que un hombre.
De todos los sectores y profesiones que trabajan en Canarias, la mujer rural es con diferencia el colectivo más vulnerable sufriendo discriminación por género, por residir en entornos rurales con menos servicios y por la invisibilidad histórica de su trabajo.
Aunque representan el 29% de la población femenina en las islas, su situación laboral y social presenta desafíos críticos:
Invisibilidad Laboral: Tradicionalmente, muchas mujeres rurales no han reconocido su labor en la explotación como un “trabajo”, sino como una “ayuda” al cónyuge, lo que las relega a tareas no remuneradas o marginales.
Brecha de Titularidad: A pesar de ser pilares del sector primario, solo un 0,6% de las mujeres en el sector agroalimentario logra la titularidad compartida de las explotaciones, lo que limita su acceso a ayudas y toma de decisiones.
Precariedad y Temporalidad: Las trabajadoras rurales sufren mayores tasas de temporalidad (33,7%) y subempleo en comparación con otros sectores, además de enfrentar una peor conciliación familiar debido a la falta de infraestructuras en sus zonas.
Diferencia Salarial: En el sector primario y servicios rurales, la brecha persiste; de media, una mujer percibe un 15,7% menos que un hombre, una realidad que se acentúa en entornos donde el trabajo femenino está menos profesionalizado.
Existen iniciativas como el Estatuto de las Mujeres Rurales y del Sector Primario de Canarias que buscan revertir esta situación mediante el fomento de la titularidad compartida y el emprendimiento femenino.
Además, las diferencias entre islas respecto a la situación de la mujer rural en Canarias vienen marcadas por la estructura económica, el grado de aislamiento y el modelo de explotación agraria de cada territorio. Aunque la “triple discriminación” (género, ruralidad e insularidad) es común, se observan matices importantes:
Islas Verdes (La Palma, La Gomera y El Hierro):
- Mayor Aislamiento: En estas islas, la mujer rural enfrenta una doble insularidad, con mayores dificultades de acceso a servicios públicos básicos y transporte.
- Despoblación y Envejecimiento: Son las zonas donde la salida de mujeres jóvenes cualificadas es más crítica, lo que acelera la masculinización del entorno rural.
- Economía de Subsistencia: Persiste un modelo de agricultura familiar donde el trabajo femenino es fundamental pero a menudo no remunerado ni reconocido legalmente.
Islas Capitalinas (Tenerife y Gran Canaria):
- Presión del Sector Servicios: La cercanía a grandes núcleos turísticos y urbanos ofrecen más alternativas de empleo, pero también genera una mayor brecha salarial en las zonas rurales del interior y sur.
- Asociacionismo y Formación: Al concentrar las sedes institucionales, las mujeres rurales de estas islas suelen tener un acceso más directo a redes de emprendimiento y programas.
Lanzarote y Fuerteventura:
- Diversificación y Turismo Rural: El modelo está muy vinculado al paisaje y al sector primario orientado al turismo (vinos, queserías), donde la mujer ha empezado a liderar proyectos de agroturismo con mayor visibilidad.
- Menor Tradición Agraria Extensiva: Al ser islas más áridas, la estructura de la mujer rural está menos ligada a la gran explotación platanera y más a la gestión de microempresas rurales.
Por último y no menos importante queremos destacar la figura de la MUJER CANARIA RURAL GANADERA y para ello ponemos de ejemplo:
La trashumancia en Gran Canaria es una práctica milenaria que, aunque históricamente ha sido asociada a figuras masculinas, ha contado siempre con una presencia femenina fundamental, aunque a menudo invisibilizada. La relación entre la mujer y la trashumancia en la isla:
- Hito Histórico (2019): Se realizó la primera trashumancia exclusivamente femenina de Canarias (y una de las primeras de España) en Gáldar. Alrededor de 90 a 100 mujeres del sector primario participaron para reivindicar su papel histórico y romper con la “sombra” que ha ocultado su trabajo en el campo.
- Rol Tradicional: Las mujeres no solo han acompañado en el traslado del ganado; su labor ha sido crítica en la elaboración artesanal del queso (materia prima obtenida gracias a los pastos buscados en la trashumancia) y en la gestión de la economía doméstica rural.
- Reivindicaciones Actuales: El colectivo de pastoras y mujeres rurales lucha contra tres barreras principales:
- Invisibilidad: Reconocimiento de que “siempre han estado ahí” trabajando a la par que los hombres.
- Burocracia: Dificultades administrativas para legalizar explotaciones o acceder a la titularidad compartida.
- Relevo Generacional: De una treintena de pastores trashumantes homenajeados en 2024, solo 14 siguen en activo, lo que pone en riesgo la transmisión de este conocimiento a las nuevas generaciones de mujeres.
Esta práctica fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, destacando la importancia de quienes (hombres y mujeres) mantienen vivos los caminos tradicionales y el equilibrio ecológico de la isla.
María Dolores Pérez Alonso es Secretaría de la Mujer de la Fed. de Salud de Intersindical Canaria