En una reciente comunicación enviada al gobierno de España, la Confederación Intersindical y 18 organizaciones sociales y ecologistas más insisten en la importancia de cumplir con los objetivos en 2030 y recuerdan que cada año de retraso contribuye a cientos de miles de muertes prematuras en enfermedades como la demencia, el cáncer, asma, EPOC, ictus y otros problemas cardiovasculares.
Uno de los asuntos que más preocupa a las entidades es que durante este periodo de negociaciones pueda haber otros cambios que relajen las medidas contempladas en el texto.
Por ello, piden que se acuerde la implementación de la nueva directiva evitando cualquier tipo de flexibilidad o laxitud añadida que posponga o rebaje el cumplimiento de la norma. Asimismo, demandan que su aprobación debería llevarse a cabo urgentemente, antes de las elecciones europeas de junio del próximo año, para prevenir la muerte prematura de cientos de miles de personas y se protegerá a los grupos más vulnerables como niños y niñas, mujeres embarazadas, personas mayores o pacientes crónicos que necesitan un aire más limpio y salubre.
El texto aprobado por el Parlamento Europeo recoge límites de contaminación del aire alineados con los estudios científicos más recientes y con las recomendaciones de la OMS actualizadas en 2021, que serán obligatorios para todos los Estados miembro; una mayor protección para la infancia y otras poblaciones vulnerables; así como un mejor acceso a la información sobre la calidad del aire por parte de la ciudadanía. Sin embargo, las organizaciones aseguran que estos avances no serán posibles “si no se ponen en marcha planes en los distintos niveles de la Administración con los cambios necesarios para disminuir los niveles de contaminación ambiental.
Por último, las entidades recuerdan en la petición que con 300.000 muertes al año en Europa debido a la mala calidad del aire que respiramos, este asunto debe ser una prioridad y que esta nueva directiva es una de las oportunidades más importantes para mejorar la salud y el bienestar de las personas que viven en Europa, pero también contribuirá a frenar el cambio climático y a asegurar la sostenibilidad de los espacios urbanos.