Somos 99 profesionales de medicina, cirugía, enfermeria y comadronas estadounidenses que venimos trabajando en voluntariado en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre de 2023. En total, hemos pasado 254 semanas en hospitales y clínicas de Gaza. Trabajamos con diversas organizaciones no gubernamentales y con la Organización Mundial de la Salud en toda la Franja. Además de nuestros conocimientos médicos y quirúrgicos, la mayoría tenemos formación en salud pública, así como experiencia de trabajo en zonas humanitarias y de conflicto, incluida Ucrania durante la brutal invasión rusa. Algunos somos veteranos y reservistas. Somos un grupo multiconfesional y multiétnico. No apoyamos los horrores cometidos el 7 de octubre por grupos armados e individuos palestinos en Israel.
La Constitución de la Organización Mundial de la Salud afirma: «La salud de todos los pueblos es fundamental para el logro de la paz y la seguridad y depende de la más plena cooperación de los individuos y los Estados». Con este espíritu le escribimos esta carta abierta.
Nos encontramos entre los únicos observadores neutrales a los que se ha permitido entrar en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre. Dados nuestros amplios conocimientos y nuestra experiencia directa de trabajo en toda Gaza, nos encontramos en una posición única para comentar varias cuestiones de importancia para nuestro gobierno a la hora de decidir si continúa apoyando el ataque y el asedio de Israel a la Franja de Gaza. En concreto, creemos que estamos en buena posición para comentar el enorme número de víctimas humanas del ataque de Israel contra Gaza, especialmente las mujeres y los niños.
Esta carta recoge y resume nuestras propias experiencias y observaciones directas en Gaza. La carta va acompañada de un apéndice detallado en el que se resume la información públicamente disponible procedente de medios de comunicación, fuentes humanitarias y académicas sobre aspectos clave de la invasión israelí de Gaza. Tanto la carta como el apéndice están disponibles en formato electrónico en GazaHealthcareLetters.org. Este sitio web también alberga cartas de trabajadores sanitarios canadienses y británicos a sus respectivos gobiernos, en las que se hacen muchas observaciones similares a las aquí expuestas.
Esta carta y el apéndice muestran pruebas fehacientes de que el número de víctimas mortales en Gaza desde octubre es mucho mayor de lo que se cree en Estados Unidos. Es probable que el número de víctimas mortales de este conflicto sea ya superior a 118.908, un asombroso 5,4% de la población de Gaza.
Salvo excepciones marginales, todo el mundo en Gaza está enfermo, herido o ambas cosas. Esto incluye a todos los cooperantes nacionales, a todos los voluntarios internacionales y probablemente a todos los rehenes israelíes: todos los hombres, mujeres y niños. Mientras trabajábamos en Gaza vimos una malnutrición generalizada en nuestros pacientes y en nuestros colegas sanitarios palestinos. Todos y cada uno de nosotros perdimos peso rápidamente en Gaza a pesar de tener un acceso privilegiado a los alimentos y de haber llevado con nosotros nuestra propia comida suplementaria rica en nutrientes. Tenemos pruebas fotográficas de la desnutrición potencialmente mortal de nuestros pacientes, especialmente los niños, que estamos deseando compartir con ustedes.
“Todos los días veía morir a bebés. Habían nacido sanos. Sus madres estaban tan desnutridas que no podían amamantarlos, y nosotros carecíamos de leche de fórmula o agua limpia para alimentarlos, así que se morían de hambre.”
(Asma Taha, enfermera especializada en pediatría)
“Gaza fue la primera vez que tuve el cerebro de un bebé en la mano. La primera de muchas.” (Dr. Mark Perlmutter, cirujano ortopédico y de la mano)
Los niños son universalmente considerados inocentes en los conflictos armados. Sin embargo, todos y cada uno de los firmantes de esta carta vimos a niños en Gaza que sufrieron una violencia que debió de estar deliberadamente dirigida contra ellos. En concreto, todos los que trabajamos en urgencias, cuidados intensivos o cirugía tratamos a niños preadolescentes que recibían disparos en la cabeza o el pecho de forma habitual o incluso diaria. Es imposible que un tiroteo tan generalizado contra niños pequeños en toda Gaza, mantenido a lo largo de todo un año, sea accidental o desconocido por las más altas autoridades civiles y militares israelíes.
Cuando conocimos a nuestros colegas sanitarios en Gaza, quedó claro que estaban desnutridos y devastados física y mentalmente. Enseguida nos dimos cuenta de que nuestros colegas sanitarios palestinos se encontraban entre las personas más traumatizadas de Gaza, y quizá de todo el mundo. Como prácticamente todos los habitantes de Gaza, habían perdido a sus familiares y sus hogares. La mayoría vivía en los hospitales y sus alrededores con sus familiares supervivientes en condiciones inimaginables. Aunque seguían trabajando en un horario agotador, no habían cobrado desde el 7 de octubre. Todos eran plenamente conscientes de que su trabajo como profesionales sanitarios los había convertido en objetivo de Israel. Esto es una burla al estatus de protección que las disposiciones más antiguas y aceptadas del Derecho Internacional Humanitario otorgan a los hospitales y al personal sanitario.
En Gaza conocimos a personal sanitario que trabajaba en hospitales asaltados y destruidos por Israel. Muchos de estos colegas nuestros fueron capturados por Israel durante los ataques. Todos ellos nos contaron una versión ligeramente diferente de la misma historia: en cautiverio apenas les alimentaban, sufrían continuos abusos físicos y psicológicos y, finalmente, los abandonaban desnudos en el arcén de una carretera. Muchos nos contaron que fueron sometidos a simulacros de ejecución y a otras formas de maltrato y tortura. Demasiados de nuestros colegas sanitarios nos dijeron que simplemente esperaban la muerte.
Hemos pasado un total de 254 semanas en los mayores hospitales y clínicas de Gaza. Queremos ser absolutamente claros: no hemos visto ni una sola vez ningún tipo de actividad militante palestina en ninguno de los hospitales u otras instalaciones sanitarias de Gaza.
Les instamos a que vean que Israel ha devastado sistemática y deliberadamente todo el sistema sanitario de Gaza, y que Israel ha tomado como objetivo a nuestros colegas de Gaza para torturarlos, hacerlos desaparecer y asesinarlos.
Presidente Biden y Vicepresidenta Harris, cualquier solución a este problema debe empezar por un alto el fuego inmediato y permanente. Apreciamos que estén trabajando en un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás, pero han pasado por alto un hecho obvio: Estados Unidos puede imponer un alto el fuego a las partes beligerantes simplemente deteniendo los envíos de armas a Israel y anunciando que participaremos en un embargo internacional de armas tanto a Israel como a todos los grupos armados palestinos. Insistimos en lo que muchos otros les han dicho repetidamente a lo largo del último año: La legislación estadounidense es perfectamente clara al respecto, seguir armando a Israel es ilegal.
Presidente Biden y Vicepresidenta Harris, les instamos a que retiren inmediatamente el apoyo militar, económico y diplomático al Estado de Israel y a que participen en un embargo internacional de armas a Israel y a todos los grupos armados palestinos hasta que se establezca un alto el fuego permanente en Gaza, incluida la liberación de todos los rehenes israelíes y palestinos, y hasta que se negocie una resolución permanente del conflicto palestino-israelí entre ambas partes. Vicepresidenta Harris, como probable próxima presidenta de Estados Unidos, le instamos a que anuncie públicamente su apoyo a una política de este tipo y a que declare públicamente que tiene el deber de defender las leyes de Estados Unidos incluso cuando hacerlo resulte políticamente inconveniente.
Presidente Biden y Vicepresidenta Harris, somos 99 médicos y enfermeras estadounidenses que hemos sido testigos de crímenes incomprensibles. Crímenes que no podemos creer que quieran seguir apoyando. Por favor, reúnanse con nosotros para discutir lo que vimos, y por qué creemos que la política estadounidense en Oriente Medio debe cambiar inmediatamente.
Mientras tanto, reiteramos lo que escribimos en nuestra carta del 25 de julio de 2024:
El paso fronterizo de Rafah entre Gaza y Egipto debe reabrirse inmediatamente y debe permitir la entrega de ayuda sin restricciones por parte de organizaciones humanitarias internacionales reconocidas. El control de seguridad de las entregas de ayuda debe ser realizado por un régimen de inspección internacional independiente en lugar de por las fuerzas israelíes. Estos controles deben basarse en una lista clara, inequívoca y publicada de artículos prohibidos, y con un mecanismo internacional independiente claro para impugnar los artículos prohibidos, verificado por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU en los Territorios Palestinos Ocupados.
Atentamente