La movilización del conjunto de los trabajadores de la sanidad pública para reclamar un Estatuto Marco que recoja sus principales aspiraciones, continúa y se acentúa.

El miércoles, 1 de octubre, el conjunto de sindicatos de clase de la sanidad, coordinaron una protesta con una masiva asistencia de trabajadores en Madrid, frente al ministerio de Sanidad dirigido por Mónica García. Allí volvieron a exigir la revalorización salarial acorde a la nueva clasificación profesional, la reducción de la jornada laboral a 35 horas, las jubilaciones parcial y anticipadas, o la voluntariedad de las guardias, entre otras demandas.

Al día siguiente la CEMS, convoca en solitario una huelga de 24 horas en el conjunto del Estado a la que están llamados los médicos, con la intención de presionar al ministerio de Sanidad para que acepte su exigencia de un Estatuto Marco y una negociación exclusiva en el que se recoja solamente las demandas de los facultativos.

Con esta anomalía, LA CESM, desde una posición irresponsablemente ególatra, pretende sacar partido del gobierno, aún a costa del resto de profesionales de la sanidad, colectivos estos tan imprescindibles como los médicos en la cadena asistencial.

Contrariamente a los objetivos pretendidos por la Confederación Médica, su autoexclusión de la lucha planteada por el conjunto de los trabajadores sanitario por un Estatuto Marco laboralmente justo, antes o después le pasará factura y, finalmente, se verá obligado a cerrar filas con sus compañeros, enfermeros, técnicos de enfermería, administrativos, fisioterapeutas, operarios de mantenimiento, etc.

Tal como ha venido defendiendo Intersindical Canaria, el nuevo Estatuto Marco tiene que incluir, sin brecha alguna y unitariamente, todos los derechos y necesidades del conjunto  de los sanitarios, motivo por el cual reitera su llamamiento a unificar la presión al gobierno con un planteamiento reivindicativo unitario.

En Canarias, como consecuencia de la mayor precariedad laboral y escasez de plantillas en la sanidad, con incidencia directa en los actuales problemas asistenciales, la unidad de acción es imprescindible.