Al malestar existente en el País canario por el recorte en las contrataciones laborales en el País canario, se asuma el nuevo Estatuto Marco para el personal sanitario, recientemente firmado por el ministerio de Sanidad y los sindicatos, CSIF, SATSE, CC.OO y UGT, por su ineficaz contenido, va a postergar la imprescindible actualización profesional, laboral y salarial del conjunto de grupos profesionales al no garantizarse mejoras o cambios relevantes en aquellos apartados más importantes de las reivindicaciones de los sanitarios públicos. En definitiva, el contenido del pacto, mayormente, son proyectos y promesas de futuro.

Así, en la Reclasificación profesional de todos los colectivos, el nuevo Estatuto sanitario no aborda la cuestión central que supone la actualización salarial, remitiéndola con carácter genérico e impreciso “a futuras negociaciones”.

La jubilación parcial y anticipada, está recogida en el acuerdo de forma abstracta y evade tramposamente el derecho a acogerse a ella a partir de la efectividad de nuevo Estatuto, posponiendo también su desarrollo a futuras negociaciones.

Pero, además, no se establece compromiso o concreción para la aplicación de jornada de 35 horas semanales. Las guardias continúan sin ser consideradas horas de trabajo, y tampoco inciden sobre el tiempo de descanso.

Lamentablemente, es esta la misma dinámica de lo que ha venido ocurriendo tanto a nivel del Servicio Nacional de Salud como en el Servicio Canario de Salud en compromisos anteriores que aún hoy, después de años continúan sin cumplirse.

Es esta esperpéntica dinámica, el conjunto de trabajadores, (personal de enfermería, médicos, administrativos, técnicos y de servicios generales), se encuentran atrapados y sin avance en sus deseos de dignificación laboral y profesional. Situación está de la que son corresponsables los gobiernos español y autónomo que obstruyen cualquier mejora laboral, los sindicatos firmantes de esta fallido Acuerdo marco y, los sindicatos convocantes de una dilatada huelga de médicos que, aparte de dañar los derechos de los usuarios, reitera su posición egoísta de exigir un Estatuto particular, ignorando a sus compañeros del resto de colectivos sanitarios.

En tales circunstancias, se hace necesario un imprescindible cierre de filas del conjunto de trabajadores, incluidos médicos para, juntos, converger en una tabla reivindicativa y calendario de protestas que presionen a los gobiernos de Madrid y de Canarias para que accedan a acabar con el paupérrimo reconocimiento laboral y profesional del conjunto de trabajadores, y situarlos en el justo nivel que su importantísima situación social y esfuerzo merecen