Aunque el pasado año se suspendieron 387 cirugías por falta de camas en los hospitales canarios, la consejería de Sanidad cerrará durante el presente verano unas cien camas hospitalarias en las islas de Tenerife y Gran Canaria (70 en el Hospital La Candelaria, 20 en el Hospital Universitario de Canarias, 32 en el Dtor. Negrín y 4 en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Insular de Gran Canaria).

Este es otro dato a sumar en el amplio currículo de “tierra quemada” que el gobierno de Coalición canaria practica con la sanidad pública canaria.

TAMBIEN RECORTES EN LA CONTRATACIÓN DE RECURSOS HUMANOS

Además, el gobierno realiza un segundo disparo sobre la línea de flotación de la sanidad pública canaria, suspendiendo desde hace dos meses, tal como vienen denunciando los trabajadores y sus organizaciones sindicales, un gran número de contrataciones de personal, reduciendo las plantillas de los servicios ya de por sí exiguas.

Sin lugar a dudas, esta limitaciones y recortes tienen como directos beneficiarios a la sanidad privada con la desviación de pacientes y presupuesto derivados de la pública.

Ruymán Hernández, miembro de la dirección de la Federación de Salud de Intersindical Canaria, lo plantea claramente, hablando abiertamente de una política de recortes de la contratación del personal imprescindible en el objetivo de defensa de la salud comunitaria.

Tanto es así que este año ni siquiera se está contratando a las promociones recién tituladas de Enfermería, una situación que considera un indicador claro de estrangulación del gasto.

Ruymán resalta que la falta de sustituciones obliga a repartir al personal entre servicios y, contradictoriamente, a pedir a los profesionales que doblen turnos para cubrir ausencias.