Llegado el año nuevo aborigen, coincidente con el Solsticio de Verano y cuando el sol se encuentra más alto, el ritual del baño de las cabras se repitió como cada 24 de junio en la plaza del puerto pesquero del Puerto de la Cruz.
Este acto fue recuperado en los años 80 años por al Colectivo Cultural Tahoro, presidida por el profesor, Manuel Lorenzo Perera.
El origen de esta tradición se encuentra en los antiguos rituales de los guanches, trasladando a los rebaños a la costa para bañarlos, limpiarlos, y prepararlos para el apareamiento. De igual modo, con el agua del mar podían curar las pequeñas heridas que tuvieran. Para los guanches esta práctica favorecía la fertilidad de sus animales, que constituían, junto a la agricultura el principal sustento de la isla.
