Más de lo mismo: Tras los momentos álgidos de la pandemia y los aplausos dirigidos a los sanitarios en ventanas y balcones, poco o nada ha cambiado laboral y asistencialmente. Carencia de espacio, recortes de plantillas, acentuada desorganización y desprofesionalización en los niveles altos e intermedios de la gestión sanitaria, atención sanitaria anémica. Un rosario de deficiencias a la que se une un déficit de unas 8.000 camas sociosanitarias en un sistema de seudoprotección social en el que la tercera edad tiene para los gobiernos la consideración de maquina improductiva lista para el desguace. La calamitosa situación de los servicios de Urgencias hospitalarias, son sólo la sintomatología de la grave enfermedad que alcanza al sistema público y que el gobierno se niega, incluso, a diagnósticar. La gestión práctica de este caos y su insoportable peso recae sobre el personal sanitario las 24 horas del día, los 365 días del año.
Con ese común denominador, el portavoz de Sanidad de Intersindical Canarias, Ruymán Pérez, en declaraciones a los medios de comunicación, define la situación de colapso total en todo el servicio de urgencias, con momentos de alivio que tilda de “espejismos”. Actualmente los servicios de urgencias están con más de cien ingresos pendientes de cama y asegura que se están buscando camas en los hospitales por los planes de contingencia en caso de que la situación siga empeorando y buscando espacios en una situación peliaguda que se espera que se agrave a partir del día 15 de enero.
Nuestro representante sindical, recuerda que este repunte es uno más de los que se producen en unos servicios asistenciales encrisis desde hace más de 20 años.
Ruyman Pérez, denuncia que los sanitarios siguen estando castigados, más que durante la pandemia, e incluso por la Administración y un ejemplo de ello son los recortes en las contrataciones, recortes en turnos de trabajadores en cuyas espaldas sigue recayendo todo el peso de las crisis sanitarias.