La alta pobreza en Canarias, y con ella la desnutrición y la precaria alimentación, tiene su traslación en la enfermedad y en el proceso de recuperación de la Salud. Los datos ahora conocidos del alto índice de pacientes que llegan a los hospitales desnutridos o en riesgo de padecer desnutrición son realmente alarmantes, pero tan preocupante como ello en la inacción y la indiferencia de los sucesivos gobiernos y las autoridades sanitarias en las Islas por atajar una situación que evidencian las abominables políticas dirigidas a perpetuar y a elevar el muro que, en el País canario, separa a pobres y ricos, a trabajadores y a empresarios, empobreciendo más a los primeros para, con recursos públicos, dotar de mayor potencial económico a los segundos. Los resultados del estudio realizado, inicialmente en el Hospital de La Candelaria, y en razón en la situación socieconómica del conjunto del Archipiélago, puede ser aplicable al conjunto de las siete islas.
Profesionales de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, han participado en la jornada ‘La desnutrición, haciendo visible lo invisible’, donde han presentado los datos del cribado nutricional CIPA, diseñado por la misma e implantado en el complejo hospitalario.
En esta jornada, el endocrinólogo Pablo Suárez destacó que, tras realizar un análisis en más de 32.000 pacientes sometidos al cribado, se pudo comprobar que el 31,5% ingresa con desnutrición o en riesgo de padecerla. Como consecuencia, estos pacientes tienen casi tres días más de media de ingreso (2,8), casi tres veces más mortalidad, y un 20 por ciento más de probabilidad de reingresar en el plazo de un mes.
Asimismo, Pablo Suárez expuso un estudio pionero de coste-efectividad donde se analizan los resultados de implementar en el centro dicho cribado, frente al de trabajar sin él. Teniendo esto como base este análisis, presentó también los principales puntos de una novedosa herramienta de análisis de coste-efectividad denominada DRECOST, mediante la cual se estima el ahorro presupuestario de implementar el cribado CIPA tanto en el centro como en la Comunidad Autónoma en su conjunto.
Entre las principales conclusiones de las jornadas, los expertos destacan la importancia de incluir la atención nutricional en cualquier iniciativa sanitaria, siendo clave el destinar recursos para el diagnóstico de la desnutrición mediante un cribado nutricional hospitalario universal a todos los centros.